El primer baño del año fue esta noche de madrugada: cómo hemos corrido en dirección al mar Juan y yo …¡y cómo hemos gritado de emoción, de frío, de euforia..! La temperatura era ideal al principio, aunque cuando hemos salido del agua hemos pasado un frío tremendo
Hoy repito Entwine, que me apetecía mucho escucharlos.
Ya tengo subidas a mi cuenta de Flickr las mejores fotos del concierto que hizo Mixu. Increíble el concierto. Increíbles estuvieron Alter Bridge pese a los problemas de sonido del comienzo. Myles se sale. Mark es el puñetero amo. Nos vemos en el próximo concierto, Alter Bridge
Quizá porque muy posiblemente sea mi canción favorita de Metallica, a Sirenita le vino a la cabeza enseñarme uno de los sitios más tétricos que me podría haber imaginado: el hospital del tórax de Terrassa.
El hospital del tórax es un antiguo centro, ya cerrado, donde eran enviados enfermos de tuberculosis. Es un sitio espantoso, sobretodo si lees acerca de él y su historia. Allí eran enviados muchos enfermos terminales o intratables. El jardín trasero era llamado la jungla por la cantidad de enfermos que se tiraban desde las ventanas de los pisos superiores y gritaban al caer…
En este sanatorio se han reportado muchos fenómenos extraños como cambios de temperatura, ambientes cargados, baterías que se descargan, aparatos electrónicos descontrolados…
Os recomiendo que hagáis una lectura rápida de este artículo para que os hagáis a la idea de lo que os explico.
Jaume Balagueró, entre otros directores, han grabado en este lugar (frágiles fue íntegramente rodado aquí) y todo el personal por lo visto coincidía en que algo no iba bien dentro del edificio…
Así que ayer noche nos acercamos al lugar Sirenita y yo para echar un vistazo. Ella ya anduvo en su momento por dentro, de día, y pocas ganas tenía por lo visto de volver a entrar (y menos de noche ). La puerta estaba custodiada por un agente de seguridad, en parte por el vandalismo que se ha registrado por la zona como también imagino por las reformas que se están llevando a cabo puesto que el edificio albergará el futuro parque audiovisual.
Tomamos una carretera en dirección a la falda del edificio y nos paramos a observar el ambiente. La luna estaba muy abajo y roja, típica de la noche de solsticio de verano. No se escuchaba nada excepto el ventilador del coche. Y de repente escuchamos pasos. Nos miramos y salimos poniendo pies el polvorosa (¡qué valientes fuimos, dios!).
Y hasta aquí la aventurilla de la noche de ayer. Y yo sigo con ganas de volver, aunque se me pongan los pelos como escarpias.
Lo que yo explico con la naturalidad más aparente, a la gente no la deja de sorprender. No explico jamás lo que antes no he madurado dentro de mí.
Hace poco explicaba lo que viví hace unos años. Y esto fue tal que así:
Corría el verano de vete tú a saber cuándo. La mudanza se acercaba (mi familia se mudaba a otro pueblo) y el verano apretaba. Dejé de ver a mucha gente que antes estaba a mi lado. Y yo estaba colado por una chica. Por la misma que llevaba año y medio
Aunque teníamos momentos especiales yo era muy crío y ella no me veía. Yo cada día estaba más dolido por cosas que sucedían y sentía que el tiempo se acababa. Nunca llegamos a despedirnos: ella se marchó de vacaciones sin ni tan siquiera llamarme y yo empecé a desmontar muebles y a montarlos en la otra casa. Me pasé medio verano ayudando a pintar (desde entonces no he vuelto a coger una brocha, jijiji) y pensando en lo sólo que estaba, sin conocer a nadie en ese nuevo pueblo (sí, pueblo, que ahora hemos pasado de los 7000 habitantes…el culo del mundo, vamos ). Lo que me acabó trastocando fue una frase. No recuerdo en que contexto se dio, ni recuerdo el momento, sólo lo que escuché: si no te hubieras marchado, hubiera pasado algo entre nosotros dos. Eso salió de su viva voz y a mí se me cayó el mundo encima. Dejé de quererme a mí mismo y dejé de comer. Comía lo mínimo para aparentar. El penoso récord se dio cuando comí un yogurt en dos días…Nunca estuve delgado, pero aquello sí me dejó bastante mal. Hice bajar mi metabolismo hasta lo más hondo y todavía hoy sufro las consecuencias. Del peso que perdí, prefiero no hablar. Del nombre que recibiría lo que me sucedió, poco me importa.
Acabé comiendo bocadillo como mis otros compañeros de instituto al cabo de un año…
El otro día vi en el blog de Flapy, Un Español en Japón, cómo era su “centro de trabajo“. Pues voilà, he aquí el mío
Esta es mi mesa. Se puede apreciar todo el lío de cables, el calentador de tazas USB que me regaló un compañero de curro, mi reloj y mi teléfono por ahí tirados. El post-it que hay pegado pone “I am Emo”
Pero creo que tiene más gracia lo que tengo pegado detrás de la pantalla…
¿Os acordáis de Elmo el Emo? jijijiji Que sí, que sí, que soy freak