Nadar…
Hoy me seguía doliendo una barbaridad el brazo, desde el jueves pasado que tengo ese dolor punzante. Pese a eso, ya esta mañana me había cogido las cosas de la piscina para pasarme en cuanto volviera del trabajo. Venía durmiendo en el tren y bastante ausente. Me he hecho mi media hora de cardio de rigor y he ido corriendo a cambiarme y ponerme el bañador para meterme en la piscina.
No me apetecía una mierda nadar, para qué engañarme. Estaba cansado y con el brazo dolorido, pero en cuanto me he metido en el agua, he tomado impulso y me he puesto a nadar como un poseso. Primeras dos piscinas respirando cada cuatro brazadas y las otras veinte a ritmo constante: ese es el ritmo que me hace ausentarme de todo el mundo y pensar.

Hoy el eje sobre el que ha girado mi reflexión ha sido sobre una frase que escuché en Dexter: “escogí a Rita porque estaba tan perjudicada como yo”. Me parece muy descriptivo el adjetivo perjudicado. Muy acertado para describir algo que no va bien, que hace tiempo que perdió el rumbo.
Si me siento o no perjudicado, pues francamente mi respuesta dependerá del día. He llegado a la conclusión tras mucho reflexionar que lo que me hace pensar eso es el hastiamiento de la rutina. Las mismas caras, los mismos problemas. Siento que pierdo mi eficacia natural, el orgullo que me hace enfrentar todo lo que se ponga delante de mis narices. La rutina. Recuerdo una broma con mi buen amigo Iván, en el instituto. A veces él se pasaba por casa para jugar a la Playstation. Su padre le daba dos trinaté para que los bebiéramos mientras jugábamos. El sabor por aquel entonces era horrible, como dos patadas en el culo y otra en el estómago. Pero nosotros abríamos las latas y de un trago lo pasábamos de un trago y cuando acabábamos, ambos al unísono soltábamos el “arggggggggghhhhh, la rutinaaaaa” ![]()
Y ese sabor amargo sigue martirizándome el paladar.
Así que pasar las noches fuera de casa en antros es para mí abandonar ese círculo durante un tiempo. Y tocar cada día. Había estado desmotivado estos días porque no volvía a tener ideas, porque tocaba siempre lo mismo y no avanzaba. Por suert, el sábado pasado tuve una clase reveladora en cuanto a técnica y un abanico de licks y riffs ha sido mostrado ante mis ojos. Tengo asegurada la canalización de la creatividad durante un tiempo (he empezado a componer de nuevo!)…
Acabo este post enlazando ideas, pero que han tenido origen todas en esa piscina. Espero que se pueda entender porqué adoro nadar.
Que nada ni nadie se apodera de vuestra libertad creativa. Sed malos.
2 comentarios »
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¿Sabes? Me repatea confesar que, en el fondo, y a pesar de estar de vacaciones, me encuentro en la misma situación que tú.
Quizá no sea cosa de la rutina en si, sino de que no pasa nada emocionante en la vida de una. El resultado es , como bien has dicho, un hastío brutal, de ese que te hace pensar :”me quiero largar lejos, no sé adónde, pero lejos, y olvidarme de todo esto”.
Pero también has dicho algo muy cierto: la creatividad es una gran vía de escape en momentos de bajón. Y no sólo es una vía de escape, sino que, curiosamente, en los malos momentos (igual que en los muy buenos) está muy agudizada.Fíjate en Becquer cuando en sus rimas se desahogaba por todo el dolor que sentía al no ser correspondido por la mujer que amaba, o en Mozart ,en su lecho de muerte, componiendo el Requiem mientras sentía que cada vez estaba más cerca el momento de palmarla…sus obras fueron el resultado del sufrimiento, pero ¡qué obras!…así que nada….tú con la guitarra, yo con el piano,da igual cómo se transmita…lo importante es sacar lo mejor de uno, desahogarse, refugiarse en la Música,y aprovechar toda esta mierda para sacar algo bueno de la situación, la parte positiva de esto!
Si no, siempre nos quedará la tortícolis indicativa de que nos lo hemos pasado de coña en nuestro “lugar de culto”
Artemis: Siempre nos quedará nuestro lugar de culto. Amén.