
Empezamos el segundo día con energía y nos dirigimos caminando a la parte este de la capital, a ver el museo del barco hundido hace más de tres cientos años y reflotado en 1952: Vasamuseet.

El edificio del museo ha sido construido expresamente para albergar el que fuera barco insignia de la corona sueca y que se hundió nada más ser botado.

Más tarde nos dirigimos hacia el Skansen, el museo al aire libre de Estocolmo. Este museo ocupa toda una montaña y está repleto de casas y granjas típicas del país, así como también de animales escandinavos, gente vestida de forma tradicional, parques…

La casa de los hobbits

Renos por el parque

Runas

Para comer decidimos probar suerte: todo estaba en sueco e inglés, pero muchas de las palabras que ahí veía no tenían ningún sentido para mí, así que nos decantamos por el que llevaba pan de pita y..tachán, tachán!

Toda una pita rellena de garbanzos, frijoles, alubias blancas y pintas…Pero qué ascazo! No me extraña que esté todo Estocolmo lleno de restaurantes thailandeses, japoneses, mongoles (sí, sí, mongoles!)…swedish food sucks! 
Para acabar el día, volvimos al hostel, dormimos un par de horas y salimos de juerga para comprobar el ambientillo
…Sobre la noche sueca ya hablaré en otro post jojojojo