Useless

Supongo que ya era hora de dejar constancia en este blog desastre todo lo que pasa por mi vida, mi cabeza. Bien, vayamos por partes, si tengo que dejar constancia de lo que pasa por mi cabeza, realmente se acaba el post…¡la tengo hueca!
Fuera coñas, éste es un momento dulce. No, no, que no me pongo ñoño! Eso me lo guardo para la intimidad, para cuando estoy contigo…
Supongo que por fin llegar a casa, ducharme sin prisas, poner la música a volumen dañino y sentarme sin tener qué hacer más que contemplar cómo se pone el sol (qué potito!) hacen que mire atrás, que recuerde todo lo que cada día me vas dando.
De todas formas, lo mejor está por llegar. Sí, sí…pronunciaré las palabras malditas…¿vivir juntos?

El Karma es el equivalente esotérico del concepto físico entropía. Cuanto más desorden crees a tu alrededor (más mal rollo generes, básicamente), esa cantidad de desorden se volverá en tu contra transformado en azote kármico…
Recordad niños, generad buen rollito, el tiempo acaba poniéndolo todo en su sitio
Vive tu vida, es más tarde de lo que crees.
¿Y si la oferta fuera buena? ¿Y si estuvieras a escasos diez minutos? ¿Y si por fin me echaras de la cama cada noche?

Estoy contento ¿se nota? Nervios, problemas, todo fuera. Mañana es Sant Jordi, por fin podré pasearme por entre los libros. Y en buena compañía. Bien, bien, ésto pinta bien!

Bien, de vuelta. De hecho, volví el martes, aunque mi cabeza sigue en las calles de Bruselas…¿por qué?..para mí está claro. Seguimos sin nombre, aunque el oficial se parecería a pocket roedores…sí, sí, quién me entienda que me compre
Rocks classic, cerveza en mis pantalones; caminatas a vete tú a saber dónde, otra iglesia; desperados de litro, conversaciones de medianoche, sexo de madrugada; frío y mucha lluvia; tú, te, ti, contigo.
Seis días que desearía que nunca hubieran acabado, pero aquí estamos de nuevo, planeando de nuevo. Y esta sonrisa boba que no se marcha. No hace falta que añada nada más, ya sabes cómo me afecta estar contigo y sin ti…

Y érase una vez, una persona que había ansiado mucho marchar, descubrir la vida fuera, lejos de su casa, obtener su independencia. Y cuando finalmente puede tener la oportunidad, esa persona le confiesa a él que tiene un buen motivo para quedarse, que no se siente condicionada, que lo piensa realmente así…y él se queda conmovido, pues hacía tanto tiempo que no escuchaba algo así, que sólo alcanza a darle las gracias, pues no tiene más palabras para expresarse. Admiración.

Durante el año que viví en Suiza seguí muy de cerca la intensidad con la que viven los suizos los partidos de su gran estrella del tennis, Roger Federer. Es un personaje público muy valorado y, algo que me sorprendió también, fue el trato que recibía Rafa Nadal. Todo el mundo vivía los partidos con mucha emoción y no dudaban en pasarse por el GVA Arena para ver al español.
Este domingo después de cinco horas de partido, vemos a Roger llorar. Y me gustó y me conmovió ver a los dos grandes campones, personas que parecen tocar de pies a tierra pese a sus sendas cuentas bancarias, abrazándose. Supongo que debe ser esta elegancia del tennis la que siempre me ha gustado. Mr. Federer, creo que muchos querríamos ser como tú.
Bien. La verdad es que no sé porqué empiezo con un “bien” este post. Mejor sería empezar con algo así como “bendito desorden mental” o “aún estoy más despistado que de costumbre”. Pero bueno, lo daremos por válido. Again:
Bien. Estoy feliz. Y eso es así porque después de alguna que otra casualidad (cómo las adoro!), conozco y paso muy buenos ratos con alguien. Me referiré a ella como sirena, pero sin el “mi” delante. Porque no se trata de poseer. Aunque sí que sea cierto que mis pensamientos pasan una y otra vez por su mundo, que mi tiempo vuele a su lado, que hay dejado de pensar en mí, para pensar en algo más.
Y a lo largo del tiempo ha quedado patente lo inútil y patoso para eso que se hace llamar inteligencia emocional. Pero eso no implica, es más, no lo está haciendo en este momento, que no esté disfrutando de todo esto en este instante.
Hacía tiempo que no recordaba todo este jaleo. Y, si no pensara que es alguien especial y que merece realmente la pena, no estaría escribiendo estas lineas. Y mañana nos vemos y otra vez se agotará tan rápido el tiempo que me cabrearé. Sin razón, porque lo mejor de todo es todo el tiempo que queda por delante.
Hasta aquí el post ñoño del semestre, mañana más death metal, entrañas, gore y lo que se me pase por la cabeza
Pero antes, una canción, la que no somos capaces de tocar al mismo tempo
Powered by WordPress | Based in Aeros Theme | Nakashima